Anciana se roba el show

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Las grandes ciudades ofrecen diversas opciones para el esparcimiento de sus habitantes. Cines, museos, casas antiguas, restaurantes autóctonos o excéntricos, parques, teatros y plazas forman parte del compendio de lugares que se pueden visitar y disfrutar de un momento diferente. La cantidad y diversidad de las opciones varían en cada localidad pero siempre se encuentra algo nuevo para hacer.

Desde hace varios años las plazas se han convertido en escenarios del arte callejero. Bailarines, malabaristas, músicos y hasta actores que interpretan diversos personajes le dan vida a estos espacios que permiten el esparcimiento humano.

Dentro de los músicos podemos encontrar a personas que tocan instrumentos en vivo, a los que se dedican a cantar y otros que se encargan de hacer sonidos beatboxing, una imitación de la melodía de un instrumento con la voz humana.

Un día cualquiera se encontraba el beatboxer “Power Beat” en las calles de Bruselas haciendo su espectáculo de improvisación musical. Todo iba de mil maravillas. Había varias personas alrededor disfrutando de la música y el ambiente estaba animado.

La escena cambió un poco cuando pasó una señora que estaba caminando con su perro, de seguro en su paseo diario. La señora, que podría decirse que era una abuelita, empezó a sentirse invadida por el ritmo y se puso a bailar.

Las personas estaban sorprendidas, no sabían si se trataba de algo espontáneo o planeado. Pero la abuela se movía con tal soltura que de seguro fue la envidia de más de uno.

La abuela y “Power Beat” iniciaron una conversación donde la música y el baile fueron los protagonistas, un acto que aumentó la cantidad de personas que se detuvieron a disfrutar del espectáculo.

Para ser la primera vez de la abuela no lo hizo nada mal. Es más, su acto fue captado en video y subido a la red donde se convirtió en todo un éxito al ser visto por millones de personas en el mundo.

Yo no sé si fue espontáneo o no, lo cierto es que me gustaría tener la vitalidad y el ritmo de esa abuela. Una persona que disfruta de la vida y deja que su cuerpo sea libre.

Muchas veces nos coartamos de hacer o decir cosas por miedo al ridículo o al qué dirán. Pero si esta abuela pudo pararse en una plaza y bailar break dance sin ningún temor, ¿Qué nos detiene a nosotros de hacer lo mismo?

Empezaré a ser como la abuelita de Bruselas, bailaré y disfrutaré más de la vida, porque es corta y solo tenemos una. Acá te dejo el link del video, quien quieta que aprendas nuevos pasos de baile.

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