¿Cómo saber si la negociación es efectiva a través del lenguaje corporal?

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En una negociación, predomina el lenguaje verbal. Hay que tener un excelente manejo de la palabra para poder convencer a tu cliente de qué el producto que le ofreces es de calidad. Es por eso, que, para poder ser un buen vendedor, primero debes tener habilidad verbal, saber envolver a un cliente en tu discurso, mostrarte seguro y con autoridad sobre el tema.

Pero, no solo basta con eso, también tienes que aprender a leer los gestos del cliente, ya que, si el mismo está disgustado, quizá no te lo manifestará a través de palabras, pero sus gestos hablarán por si solos. Aquí te dejamos los gestos más comunes cuando un cliente no está interesado en lo que ofreces, para que puedas revertir la situación:

 
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  • Defensiva: cuando los clientes se muestran a la defensiva, es decir, les molestas escuchar lo que dices, suelen realizar los siguientes gestos: cruzarse de brazos o piernas, aumentar la distancia entre ambos, retroceder su postura, evitar mirarte a los ojos y taparse la cara muy a menudo.
  • Desconfianza: cuando a un cliente el vendedor no le genera ni la más mínima confianza, suele manifestarlo a través de estos gestos: no responden al contacto físico, es decir, si le ofreces un apretón de mano, no te lo darán; si lo invitas a sentarse para que esté más cómodos, no aceptará y mientras hablas, te mirará de manera incisiva.
  • Nervios: los nervios se disparan cuando un cliente no se siente seguro con su vendedor, y lo demuestran haciendo lo siguiente: se rascan áreas de su cuerpo, tocan su ropa reiteradamente, no dejan de moverse en su silla y hasta pueden comenzar a sudar.
  • Desinteresado: cuando un cliente no está interesado en tu discurso, es probable que comience a mirar hacia otro lado, o se ponga a revisar su móvil, pretendiendo que lo llaman o que le ha llegado un mensaje muy importante.
  • Irritación e impaciencia: los clientes pueden sentirse fastidiados y con ganas de que termines de una vez tu discurso, cuando esto ocurre, notarás que comienzan a tensar sus músculos y a frotarse las manos incesantemente.

Si ves a tu cliente comportándose con alguna de las actitudes antes mencionadas, es mejor que lo dejes ir y así evitas pasar un mal rato y perder tu tiempo, el cual podrías estar utilizando en otro cliente potencial.

Con información de: La conducta no verbal en la negociación.

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