La reputación de tu empresa

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Son innumerables los casos por los que la reputación de su empresa puede estar en peligro. Por eso muchos directivos de grandes corporaciones invierten mucho dinero en tratar de minimizar los riesgos a fin de no sacrificar la calidad de servicio.

Las situaciones en las que se puede ver afectada la imagen de su empresa podría ser por ejemplo que uno de los proveedores más importantes por alguna causa dejará de abastecerlo, o que haya un error en los procedimientos operacionales de la empresa, en alguno de los casos puede ser provocado por mala inducción de uno o varios empleados.

El riesgo de una mala reputación en una empresa implica que ésta va a disminuir su productividad y su capacidad de hacer negocio. Según investigaciones la mala reputación es uno de los riesgos menos tangibles, pero puede llegar a ser uno de los más devastadores. Según afirma Miguel Glez en su blog “las empresas y las personas no son lo que dicen que son sino lo que los demás dicen de ellos”, pero no sólo se puede ganar mala reputación por medio de los clientes, también por medio de sus empleados.

La reputación puede ser generada por algún accidente que se presente en las instalaciones, y que no sea bien manejada por sus dueños, toda empresa debe estar amparada por un seguro y/o programa de prevención para manejar situaciones de riesgo y contingencia, a fin de poder solventar rápida y efectivamente cualquier situación que se pueda presentar.

El desprestigio de la empresa puede traer graves consecuencias como, por ejemplo: una baja en la demanda, poca credibilidad, desconfianza del público, entre otros.

Pero ¿cómo podemos recuperar la credibilidad y reputación de nuestra empresa?, hay algunos pasos que podemos dar para lograrlo:

 
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Hacer un plan de trabajo y comunicarlo: Comunicar a sus clientes todo el cronograma de actividades a largo plazo, así demuestra planificación y ausencia de improvisaciones.

Fortalecimiento del equipo y coherencia: Si no se puede conformar un nuevo equipo de trabajo es necesario fortalecer el que ya existe, y mantener un mensaje coherente entre ellos y con el cliente. Comunicación clara y efectiva.

Dar la cara por la empresa: Es indispensable estar bien plantado y dar la cara con ética.

Asumir la responsabilidad: Ponernos a la defensiva con el cliente sólo hará que la situación empeore, es necesario reconocer si hay un error y enmendarlo.

Todos somos humanos, hasta los directivos de las empresas y corporaciones, y hay posibilidades de error y equivocaciones, lo importante es reconocerlo y trabajar para recuperar lo perdido.

Fuente consultada: expoknews.com

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