Se hizo pasar por general y terminó millonario: el Capitán Köpenick

Foto de pixabay.com

 

En 1906 octubre Wilhelm Voigt era un zapatero cincuentón sin trabajo, que había estado en la cárcel en varias oportunidades por delitos menores. Por extraño que pueda parecer, a este hombre tan común como cualquiera engendró una idea que lo llevó a formar parte de la historia como el estafador más popular de Alemania.

Así, lo reseña una nota publicada en  misviajesconhistoria.blogspot.com, que ubica la historia de Voigt en Berlín de comienzos del siglo XX, donde las leyes prohibían a los desempleados residir legalmente. Esta ley, obviamente estúpida, fue el detonante que llevó a este hombre a tomar la decisión de darle un escarmiento a la autoridad local.

Para ello,  se trajeó con un viejo uniforme de capitán prusiano, que se había comprado usado en un mercadillo de poca monta. Con este marcial atuendo, Voigt se movilizó hasta el suburbio de Köpenick, donde se encontraba ubicada una caseta de tiro del ejército. Allí, se paró ante un pelotón que se encontraba realizando prácticas en ese momento y luego de presentarse comenzó a dar contundentes ordenes que los convencieron de que era su general al mando.

 
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Así, al frente de la nueva tropa, se dirigió al ayuntamiento de Berlín y se presentó en el despacho del alcalde para ordenarles a sus subordinados que lo detuvieran, junto al tesorero municipal, acusándolos de malversación de fondos públicos. Inmediatamente, instó a los soldados a llevarse a los detenidos a la capitanía general de Berlín. Al quedarse solo en la oficina, se hizo con un botín de 4.000 marcos alemanes y firmo el recibo a nombre del director encargado de la última prisión en la que pagó condena.  Después de eso, solo le quedó desaparecer.

Sin embargo, la alegría le duro muy poco. Solo diez días después, Voigt fue detenido en un burdel de una ciudad cercana. Pasó un mes detenido antes que se le llevara a juicio, donde su historia fascinó al mundo entero, gracias a la prensa que se encargó no solo de hacer público el evento, sino también de sembrar mitos sobre el tema.

 Wilhelm Voigt fue condenado a 4 años de prisión, de los cuales solo cumplió dos, ya que fue ayudado por el Kaiser, Guillermo II, a quien la peripecia fraudulenta le pareció tan graciosa que le indultó el 16 de agosto de 1908. Una vez en libertad, se dedicó a contar su historia y publicó un libro autobiográfico, con los beneficios obtenidos compró una casa en Luxemburgo donde residió hasta su fallecimiento en 1922.

Fuente:  misviajesconhistoria.blogspot.com

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